¿Ana Lilia anuncia narrativa contra Morena?

¿Ana Lilia anuncia narrativa contra Morena?

La senadora con licencia, la coordinadora que Morena no ha nombrado ¿Prepara su salida?

Hay algo genuinamente curioso en la política tlaxcalteca: Una coordinadora estatal de Morena que todavía no ha sido nombrada, pero que algunos ya se han empeñado en anunciar como si la elección estuviera consumada. me pregunto, ¿Por qué tanta prisa?.

La protagonista es Ana Lilia Rivera.

Y esto no ocurrió una sola vez. Ya llevan 4 veces que lo dicen, ¡4 veces que lo repiten y muchos medios que lo publican sin tener confirmación de nada!

Cuatro momentos de una misma mentira, pero con la misma narrativa

21 de junio. Alfonso Ramírez Cuéllar declaró que Ana Lilia "será coordinadora de la Cuarta Transformación". Pudo leerse como un simple respaldo político. Pero fue la primera piedra de algo que se repetiría.

21 de julio. Volvieron a circular versiones y publicaciones que la colocaban, de facto, como la elegida. Ya no era solo un respaldo: era una afirmación.

25-27 de agosto. Aquí la narrativa dejó de insinuar y empezó a declarar. Circularon piezas gráficas que ya no decían que era puntera ni que se perfilaba para el cargo. Decían más: “TENEMOS COORDINADORA DE MORENA: ANA LILIA RIVERA.”

¿Tenemos? ¿Quiénes? Porque Morena, oficialmente, no había dicho eso.

Y entonces vino lo más revelador de los cuatro momentos: entre el 27 y el 28 de agosto, el propio Comité Ejecutivo Nacional de Morena salió a desmentir las versiones que ya daban por hecho una definición en Tlaxcala. Mientras algunos celebraban una coordinadora, el partido apenas empezaba a decidir.

3-4 de septiembre. Lejos de apagarse, la narrativa volvió. Distintos medios digitales sin tener verificación del CEN de Morena, se van nuevamente con el “borregazo” que caracteriza a quienes no investigan nada y las cuentas de las “huestes” sociales presentaron otra vez a Ana Lilia Rivera como la virtual coordinadora, sin motivo, sin verificación, sin certeza, pero dando por hecho una falsedad más, otra vez.

21 de junio. 21 de julio. 25-27 de agosto. 3-4 de septiembre. Cuatro veces la misma escalada: Será la coordinadora, ya es la coordinadora, prácticamente ya fue nombrada.

una mentira repetida una y otra vez, ¿Qué busca? ¿Qué quiere?

La pregunta que nadie quiere hacer

¿Por qué tanta prisa por anunciarse antes de tiempo? ¿Por qué la necesidad de instalar públicamente una decisión que Morena todavía no ha tomado y ni fecha ha dado?

¿Es desconfianza en el método simplemente? ¿Es una forma de presión hacia el partido? ¿O hay algo más calculado detrás?

Existe una tercera lectura, incómoda pero legítima como pregunta política: ¿y si Ana Lilia Rivera ya sospecha que puede perder la definición interna, y busca “curarse en salud” antes de que llegue el resultado?

y si su campaña del “¿Y si, sí?” se configura con Movimiento Ciudadano o con el PRD de dónde tiene sus orígenes?, porque para nadie es nuevo que ya hubo acercamientos con esos 2 partidos y claro, al que más le conviene es a Juan Manuel Cambrón, porque le devolvería la vida a su agónico partido, mientras que a Mainez no le caería mal arrebatarle una ficha a Morena para partir el Movimiento Partido.

La estrategia, de existir, no sería nueva en la política mexicana: Primero se instala la percepción de que la victoria es un hecho consumado; después, si el resultado no acompaña, la derrota se convierte en agravio. Y ahí aparece el guion conocido, como el de Héctor Ortíz en su oportunidad cuando el PRI le cerró las puertas se fue al PAN, sólo por citar un ejemplo y después salir a medios y redes sociales con el clásico:

• “Me cerraron el paso.”

• “No respetaron las encuestas.”

• “No respetaron al pueblo.”

• “No respetaron el proceso.”

De ahí a presentarse como víctima hay solo un paso. Y de la victimización a fracturar al movimiento, otro más: Si durante semanas se repite que alguien “ya ganó”, que “ya fue designada”, entonces cualquier resultado distinto deja de leerse como una decisión partidista y empieza a leerse como una imposición.

Y eso cambia por completo la discusión. Ya no se trataría de perder una contienda interna. Se trataría de haber construido, con anticipación, el argumento para desconocer el resultado.

Una salvedad necesaria

No hay elementos para afirmar que esa sea la intención de Ana Lilia Rivera. Afirmarlo sería especular sin sustento.

Pero como opinión, sí podemos preguntar (aunque nos llame estúpidos).

Y la pregunta sigue ahí, frente a todos:

¿Por qué anunciarse como coordinadora antes de que Morena la nombre?

Porque una cosa es presumir ventaja en las encuestas propagandistas. Otra, contar con grupos que respaldan. Otra, recibir elogios de dirigentes nacionales. Y otra muy distinta es autonombrarse políticamente antes de que el partido emita su decisión.

Lo llamativo es que, en este caso, la realidad oficial y la realidad digital transitan por caminos distintos. En la primera, Morena todavía tiene que decidir. En la segunda —la de ciertas cuentas y publicaciones— Ana Lilia Rivera ya fue nombrada varias veces.

Y cuando un político necesita anunciar tantas veces una victoria que todavía no existe oficialmente, la pregunta se vuelve inevitable:

¿Está anticipando un triunfo, o está redactando de antemano la explicación de una derrota?

Porque quizá el objetivo real de anunciarse antes de tiempo no sea ocupar la coordinación. Quizá sea algo más simple, que cuando llegue la decisión oficial, nadie pueda decir que la inconformidad no se veía venir.

Y entonces la pregunta de fondo no es si Ana Lilia Rivera busca ganar la coordinación de Morena.

Es si, en caso de perder, ya tiene lista la narrativa para salir de Morena diciendo que Morena le falló.

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