Anaya regresa al tablero
Ricardo Anaya no es un actor menor en la historia reciente del PAN queretano. Su trayectoria explica por qué su presencia en el encuentro panista del pasado 16 de agosto merece una lectura mucho más profunda que la de una simple reunión partidista.
Anaya inició su ascenso político en Querétaro dentro del grupo del entonces gobernador Francisco Garrido Patrón. Fue su secretario particular entre 2003 y 2009, posteriormente diputado local plurinominal, dirigente estatal del PAN, diputado federal plurinominal, presidente nacional de Acción Nacional y candidato presidencial en 2018.
Hoy es senador y coordinador de la bancada panista en el Senado. Su carrera muestra una constante: capacidad para construir poder político dentro y fuera de Querétaro.
Después de permanecer varios años fuera de México, regresó a la actividad política nacional en 2024. Su influencia dentro del PAN continúa siendo relevante y su relación con la actual dirigencia nacional lo coloca nuevamente en una posición privilegiada rumbo a 2027.
Por eso importa lo ocurrido el domingo.
Anaya reaparece en Querétaro promoviendo una palabra que probablemente será decisiva para el panismo: unidad. Y la fotografía de su reconciliación pública con Francisco Domínguez adquiere especial significado después de años de diferencias políticas.
La unidad no es solamente un ideal partidista. Es una necesidad electoral.
Querétaro podría enfrentar en 2027 una elección cerrada. El PAN ya conoce las consecuencias de una sucesión conflictiva: en 2009 perdió la gubernatura después de doce años en el poder. La diferencia entre José Calzada y Manuel González Valle rondó apenas cinco puntos porcentuales.
Por eso Anaya entiende perfectamente el valor de cerrar filas.
Pero detrás de la unidad existe inevitablemente otra pregunta: ¿unidad alrededor de quién?
Felifer Macías se ha desmarcado públicamente de las etiquetas de “anayista” o “panchista” y ha colocado su lealtad política en Mauricio Kuri; sin embargo, la cercanía histórica de integrantes de su entorno con el grupo de Anaya mantiene viva esa asociación en la conversación política queretana.
Y allí aparece la interrogante de fondo.
En 2009 Ricardo Anaya participaba en la construcción sucesoria desde el círculo de Garrido. Hoy regresa con una dimensión nacional que entonces no tenía.
¿Estamos observando nuevamente a Anaya participando en la construcción de una sucesión panista?
Mauricio Kuri tendrá la última palabra política sobre su legado. Pero sería un error ignorar que, alrededor de esa decisión, también existen liderazgos capaces de influir, negociar y construir consensos.
Y entre ellos, Ricardo Anaya ha vuelto a ocupar un lugar central.
Gustavo Buenrostro
Por Querétaro Todo, A.C.
@fansdestacados
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