Crisis sin colapso: la protesta que no vació el turno
Los trabajadores del IMSS presionaron sin dejar de atender y la Presidenta reconoció sus demandas. La agenda de corrección ya tiene calendario.
“Hay demandas que son legítimas y que hay que atender”. Claudia Sheinbaum, 12 de octubre de 2026
A las cinco, la Bialetti avisa antes de servir. Cuando el agua hierve y el café molido resiste, la válvula de latón suelta un silbido y deja escapar vapor para que el aluminio no ceda.
Desde finales de septiembre, la protesta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) funcionó como esa válvula. Trabajadores activos y jubilados marcharon en la capital y varios estados mientras urgencias y quirófanos seguían abiertos. Hay crisis en el IMSS. No hubo colapso. Falta ver si el reconocimiento presidencial convierte esa presión en una agenda de corrección.
Un voto contra el 6.8%
Reclaman medicinas y material de curación que no siempre llegan, plantillas cortas, contratos de la pandemia que nunca se volvieron plaza, residentes, médicos que cursan su especialidad en hospitales, con becas que no alcanzan, y un aumento insuficiente. El miércoles 14 de octubre, en la consulta de su sindicato, con un padrón de 476 mil 260 trabajadores, la mayoría rechazó el 6.8%, del cual solo 2.9% iba al salario tabular, la base fija del sueldo. Pedían 10%.
Zoé Robledo, el director, admitió el 10 de octubre saturación, tiempos de espera y desabasto, y los atribuyó a que cada año hay más personas con derecho al servicio y más enfermos crónicos.
Reconocer antes que defenderse
Claudia Sheinbaum eligió reconocer antes que defenderse. El 12 llamó legítimas las demandas y la protesta. El 13 admitió que faltan especialistas, que hay trabajadores de la pandemia con contratos anuales y salarios por debajo de lo debido, y que algunos residentes reciben unos 7 mil pesos mensuales, menos que un salario mínimo; anunció que esa beca subirá en 2027 y pidió un diagnóstico de fondo.
El 14 pidió a Robledo un plan inmediato para esa semana y una consulta sin presiones. Encargó a la Secretaría de Salud revisar faltantes de medicamentos y ordenó encuestar a usuarios de las farmacias del IMSS, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y del IMSS-Bienestar, que atiende a quien no tiene seguridad social, sobre si reciben recetas completas. Tras el rechazo, pidió otra oferta salarial.
Un gobierno que nombra sus fallas cada mañana, con cifras y plazos, quita a sus críticos el monopolio del diagnóstico y da a los trabajadores un interlocutor que ya aceptó la mitad de su pliego. Cada plazo, del plan de Robledo a la beca de 2027, sirve para medir el avance.
Dos millones de consultas en semana de marchas
Entre el 2 y el 9 de octubre, con marchas en curso, el IMSS dio 2 millones de consultas de medicina familiar y 662 mil de especialidad, hizo 30 mil 583 cirugías y atendió 5 mil 745 nacimientos. Hubo afectaciones temporales en tres unidades de una red de 277 hospitales y cerca de mil 600 clínicas familiares, y más de 400 mil trabajadores asistieron con normalidad ese día.
Desde 2019 la capacidad creció: 109 mil trabajadores nuevos, 28 mil de enfermería y 39 mil especialistas, y más de 17 mil turnos vespertinos y de fin de semana. Los pacientes en hemodiálisis, el filtrado artificial de la sangre, pasaron de 76 mil a 100 mil; los centros de cáncer infantil, de tres a 36; las salas de hemodinamia, donde se destapan arterias en un infarto, en hospitales de segundo nivel, de seis a 82. En 2025 hubo 3 mil 500 trasplantes, su cifra más alta.
En todo el sector público hay 34 hospitales concluidos, siete del IMSS, siete del ISSSTE y 20 del IMSS-Bienestar, con mil 840 camas y 46 mil 700 millones de pesos, y 15 más en obra. Operan 650 quirófanos rehabilitados, 21 con robots, para 370 mil cirugías adicionales. Se contrataron 22 mil 456 médicos y 21 mil 74 enfermeras, Salud Casa por Casa sumó 20 mil trabajadores, 55 mil 722 personas obtuvieron plaza definitiva y las Rutas de la Salud repartieron 300 millones de piezas de medicamentos.
Dos cifras oficiales de abasto cuentan historias distintas. Las farmacias de las tres instituciones surten en promedio más de 97% de lo recetado; las del IMSS, 94%, y el instituto de las marchas queda debajo del promedio que lo incluye. Para la insulina que falta esa mañana existe recetacompleta.gob.mx, donde el IMSS promete surtirla en 36 horas o menos.
Juntas, las cifras del instituto explican la crisis sin negarla: más pacientes que nunca saturan el servicio donde plantilla e insumos no crecieron al ritmo de la demanda.
Protestar sin dejar el turno vacío
Esa semana la sostuvieron médicos, enfermeras, camilleros, laboratoristas y administrativos, 511 mil personas, mientras parte de sus compañeros presionaba a autoridades y dirigencia sindical sin dejar solos a los pacientes urgentes.
Albert O. Hirschman escribió en 1970 que, ante una organización que falla, se puede salir o alzar la voz. En un hospital, salir es dejar el turno vacío. El personal alzó la voz dos veces, al atender con lo que hay y al denunciar lo que falla, base del diagnóstico que pidió la Presidenta. A eso lo llamo voz sin abandono. El concepto tiene un límite, porque no mide cuántas renuncias silenciosas hubo.
Menos visible es quién vetó: el freno al 6.8% salió de la base, no de una bancada opositora. Y el residente que cobra menos que un salario mínimo, aparente eslabón débil, carga buena parte del trabajo de los especialistas, como admitió la Presidenta.
En Inglaterra, los médicos en formación del Servicio Nacional de Salud, que también cubren turnos de especialistas, pararon entre 2023 y 2024; en septiembre de 2024, 66% de los votantes de su gremio, la Asociación Médica Británica, aceptó la oferta del nuevo gobierno laborista: entre 20.6% y 24.6% en dos años. El mecanismo coincide: reconocimiento del rezago y voto de la base. La diferencia es la presión, que allá fue dejar de trabajar y aquí convivió con 30 mil 583 cirugías.
Voz sin abandono: protestar sin dejar el turno vacío y convertir la queja en el diagnóstico que el sistema necesita.
La corrección se juega en San Lázaro
Palacio Nacional y el personal de salud ya trazaron la agenda de corrección: en salario, una oferta que el IMSS y el sindicato lleven a una base que ya votó en contra; en abasto, el tramo del almacén al hospital, con las herramientas de distribución anunciadas; en empleo, plazas para los contratos anuales de la pandemia.
Con la escucha iniciada el 12 de octubre, el IMSS recorre sus 277 hospitales de segundo y tercer nivel, con 267 mil trabajadores y ocho temas, del surtido de recetas a la cobertura de personal. Al viernes 16 llevaba 166. Ese inventario, piso por piso, es la materia prima de la corrección.
Volver al Régimen de Jubilaciones y Pensiones, el retiro propio de su personal, requiere según el IMSS reformas legales fuera de sus atribuciones. La beca de 2027 solo existirá si queda en el Presupuesto de Egresos de la Federación, el gasto del país para el año, que la Cámara de Diputados aprueba a más tardar el 15 de noviembre, según el artículo 74 constitucional. Como diputado local vi que un compromiso sin partida se diluye en el primer ajuste.
Lo prometido se verá cuando un enfermo encuentre médico en su clínica, cuando la receta salga completa del Seguro y cuando una enfermera tenga en el carro de curaciones el material de su turno. La presión salió por donde debía, y el metal resistió.
Al reconocer la crisis, la Presidenta hizo del diagnóstico un compromiso compartido, y cada receta completa medirá cuánto avanzó la corrección.
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