Dalia Villegas
Sin duda alguna, en los últimos siete años, ejercer el periodismo en México se ha convertido en una de las actividades más peligrosas en el país.
De acuerdo al informe 2025 de la organización Reporteros Sin Fronteras, México es el segundo país más letal para el periodismo, después de Libia, con 9 asesinatos y 28 desaparecidos el año pasado.
A ello, hay que agregarle un discurso de odio impulsado desde los tres niveles de gobierno, autoridades judiciales y policíacas, así como administrativas, que detona en violaciones a los derechos humanos y a la libertad de expresión.
Tal pareciera que la labor de los funcionarios es agredir verbal y físicamente, así como estigmatizar y descalificar a los periodistas críticos, que documentan su información y alzan la voz, como fue el caso de la colega de Michoacán, Dalia Villegas Moreno.
Su caso trascendió fronteras, al ser agredida en Palacio de Gobierno, cuando documentaba el abuso policíaco en contra de los detenidos que protestaban por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido en noviembre pasado.
Fue el 2 de noviembre cuando el ex secretario de Seguridad Pública de Michoacán, Juan Carlos Oseguera Cortés, le agredió físicamente, apoyado por más de seis elementos de la corporación.
Tras los hechos, Dalia Villegas Moreno, presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República, que a través de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión, le imputó tres delitos al ex jefe policíaco: Abuso de autoridad, intimidación y robo calificado.
Tras haber sido víctima de esa agresión, la combativa colaboradora de Quadratin y Entre Muros, reconoce que está situación “le cambio la vida”, a tal grado de verse obligada a cambiar de domicilio, por seguridad propia y la de su hijo de 12 años. Vive entre la incertidumbre y la ansiedad.
Tras la audiencia que duró más de doce horas y el cansancio acumulado por la tensión del resultado de la misma, nos concedió una entrevista.
Durante la conversación confiesa que no ha dormido, que fue eterna la audiencia, audiencia que le dejó un sabor agridulce, porque a Juan Carlos “N”, sólo lo vincularon por abuso de autoridad y el juez desestimó los cargos de intimidación y robo calificado.
Y no sólo eso, el ex juez Felix Francisco Cortés Sánchez, quien fue un reconocido impartidor de justicia en la entidad, ahora defensa de quien fuera secretario de Seguridad Pública, con argucias legales, logró que no lo vincularan por los cargos descritos, ni tampoco le prohibió salir del país.
Dalia Villegas, reveló que durante el fallo, dado a conocer la madrugada del jueves pasado, tuvo que escuchar una serie de mentiras contrarias a la realidad de los hechos, observar imágenes sacadas de contexto y escuchar con impotencia, que su agresor no sería vinculado por dos delitos más.
La colega de Michoacán lamentó que “tristemente (en la actualidad) hay una desligitimación de nuestra labor, (y las autoridades) se aprovechan de este estereotipo, (en) el que el periodista no goza de legitimidad, (por lo que) estamos en un terreno de claros oscuros” que le hace mucho daño a una sociedad democrática.
A pesar de las adversidades y haber sido estigmatizada, sostiene que por convicción que no cambiará su “actitud de dar a conocer los hechos (que dañan a la sociedad), porque estamos para señalar los errores, fallas y corruptelas del gobierno”, con información totalmente fundamentada.
Para ella, es de vital importancia sentar un precedente, precedente que ya sentó, al lograr tumbar a un poderoso ex secretario de Seguridad Pública, muy cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, que ya acumulaba errores y negativos.
Humilde, puntualiza que “esta lucha no es mía, sino de todo el gremio”, un gremio al que le urge, dijo, que se le reivindiquen sus derechos a informar, a la libertad de expresión y al respeto de sus derechos humanos. Desde este espacio, va mi absoluta solidaridad con Dalia Villegas Moreno.
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