El músculo de Vicente Morales y lo que nadie dice del Plan B para Tlaxcala

El músculo de Vicente Morales y lo que nadie dice del Plan B para Tlaxcala

LA VERDAD, AHORA SÍ SE VIO EL MÚSCULO DEL DIPUTADO VICENTE MORALES

El diputado Vicente Morales Pérez dejó de jugar a la discreción y optó por exhibir, sin rodeos, el tamaño real de su estructura política.

“Construyendo el 2027” no fue un evento, fue una puesta en escena calculada para mostrar fuerza, ordenar filas y mandar un mensaje que en política nadie puede darse el lujo de presumir como él.

El viernes 13 de marzo, por la tarde, en la Ex Posta del Obispo, no hubo espontaneidad ni entusiasmo improvisado, hubo una estructura presente integrada por más de 600 asistentes y, dentro de ese bloque, 200 liderazgos provenientes de todo el estado.

Estos números retratan capacidad de convocatoria y control territorial, algo que en Tlaxcala muchos presumen pero pocos pueden demostrar en una clara operación política pura.

Morales Pérez no depende de la coyuntura ni del reflector prestado, ha venido construyendo una red que le responde, que se moviliza y que se mantiene alineada pero no bajo un liderazgo impuesto, sino por un liderazgo construido con paciencia, cercanía y humildad.

Esa es la clase de capital político que no se hereda ni se improvisa; se trabaja, se financia y se disciplina por convicción y eso fue exactamente lo que se puso sobre la mesa.

La presencia de Alfonso Sánchez García refuerza esa lectura, no se trata de una visita de cortesía ni de un saludo institucional, es la confirmación de que hay comunicación entre actores con peso político y liderazgo, que hay coincidencias en construcción y que el reacomodo ya está en proceso.

En contraste, otros siguen atrapados en la simulación, en eventos huecos, estructuras de papel y liderazgos que sólo existen mientras dura el presupuesto.

El trabajo en tierra de Vicente Morales es impecable, eso lo ha llevado a ganar elecciones y lo coloca en otra liga por condiciones materiales.

En política, el poder no se explica, se ejerce. Y aquí se está ejerciendo al sumar en un proyecto conjunto que va ganando fuerza cada día para preparar el terreno para las elecciones de 2027.

EL PLAN B JODE AL CONGRESO DE TLAXCALA Y A LAS REGIDURÍAS: LO QUE NADIE TE ESTÁ DICIENDO

 

"La democracia que sobrevive bajo la concentración de poder no es democracia plena, sino su sombra funcional." — Giovanni Sartori, Partidos y sistemas de partidos, 1976.

 

Los tlaxcaltecas tenemos el hábito, no del todo virtuoso, de discutir la política como si fuera chisme de barrio.

Quién se pelea con quién, quién traicionó a quién, qué dijo fulana de mengana, que si ya estoy en un nuevo póster de la cuentacuentos Charrez y así, pero todo eso no deja de ser puro chisme de viejas argüenderas.

Entonces hoy, con permiso, hablemos en serio y Sin Reservas.

La semana pasada la presidenta Claudia Sheinbaum vio caer su reforma electoral en la Cámara de Diputados.

No la tumbó la oposición sola (Ni podía), la tumbaron también sus propios aliados, los diputados del PT y del PVEM que, paradojas de la vida, después aplaudieron el Plan B que ella misma lanzó 72 horas más tarde.

Política mexicana en su forma más pura, traición y reconciliación en el mismo ciclo de noticias —Como telenovela del canal de las estrellas—.

Pero olvidémonos del drama del Congreso federal por un momento, lo que importa hoy es entender qué significa todo esto aquí, en Tlaxcala y para los tlaxcaltecas, con pelos y señales.

¿Qué fue la reforma que cayó y qué es el Plan B?

La reforma original era una cirugía mayor al sistema electoral mexicano: Reducción de plurinominales, recorte de 25% al financiamiento del INE y de los partidos, cambios estructurales que tocaban el poder de los legislativos locales.

Un rediseño que concentraba la distribución del poder real, no solo la imagen.

El Plan B es otra cosa.

Es una reforma de presupuesto y estructura, no de arquitectura política, sus ejes: Tope del 0.70% del presupuesto estatal para congresos locales (Ahorita vemos la chinga que le meten al congreso del estado de Tlaxcala), reducción de regidurías a un máximo de 15 por municipio, recorte progresivo del 15% al Senado, topes salariales a funcionarios del INE y ajustes a los cómputos electorales.

Suena razonable, incluso difícil de rebatir públicamente y en eso, precisamente, radica su astucia.

EL GOLPE AL CONGRESO DE TLAXCALA: 197 MILLONES DE RAZONES

Vamos a los números porque en política lo que no se mide, no existe.

El Congreso de Tlaxcala opera en 2026 con un presupuesto de 408 millones 425 mil 123 pesos — lo que equivale a un costo de 16 millones 337 mil pesos por cada uno de sus 25 diputados en la lógica mediocre de dividir el presupuesto entre el número de diputados que hicieron en la mañanera de la presidenta.

Tlaxcala ocupa el lugar número 12 a nivel nacional en costo por legislador, incluso por encima de estados con mayor extensión territorial y población.

Ahora apliquemos la fórmula del Plan B: El tope es el 0.7% del presupuesto de egresos de cada entidad.

El Presupuesto de Egresos del estado de Tlaxcala para 2026 asciende a 30 mil 086 millones 079 mil 028 pesos.

La operación matemática es simple y brutal, el 0.70% de ese presupuesto equivale a 210.6 millones de pesos.

El Congreso recibe hoy 408.4 millones, la diferencia es de casi 198 millones de pesos anuales que deberían desaparecer del Poder Legislativo local si el Plan B se aprueba en los términos presentados.

Eso no es un recorte, es una amputación de casi el 49% del presupuesto legislativo tlaxcalteca.

¿Qué significa en términos prácticos? Menos asesores, menos estructura de comisiones, menos margen para los acuerdos no escritos que son el verdadero lubricante de cualquier congreso y reducción de salarios a los diputados.

No desaparece el Congreso ni se reduce su autoridad formal, pero sí se achica el poder real que emana del dinero.

Y en política y gobierno, quien controla la caja registradora controla la conversación.

Dicho de otro modo, se están dando las condiciones para que a partir de 2027 los congresos de los estados sean los entes públicos más corruptos porque podrán ser coaccionados económicamente por el poder Ejecutivo para aprobar lo que sea, cuando sea y en los términos que sea.

REPITO: EL 49% DEL PRESUPUESTO DEL PODER LEGISLATIVO ACTUAL SE LO VA A CHUPAR LA BRUJA.

Vale la pena señalar también que el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) tiene asignado para 2026 un presupuesto de 134 millones 990 mil 553 pesos, y el Tribunal Electoral de Tlaxcala otros 47 millones 970 mil pesos. (Para que lo traigan en el radar).

El recorte al INE federal impacta directamente en la capacidad operativa de los órganos locales que dependen de su infraestructura y metodología para los procesos electorales de 2027.

LOS REGIDORES Y EL MAPA MUNICIPAL: CÓMO PIERDE TLAXCALA

Tlaxcala tiene 60 municipios. La mayoría pequeños, algunos de apenas unos miles de habitantes, donde la regiduría no es un cargo decorativo: es la célula básica del poder territorial.

El Plan B plantea que los ayuntamientos vayan de 7 a 15 regidores máximo, según el tamaño de la población. Hoy, en los municipios tlaxcaltecas esa el máximo de regidores es 7 el permitido en la entidad, eso no pega.

Los municipios que tienen 7 regidores son: Tlaxcala, Huamantla, Apizaco, San Pablo del Monte, Chiautempan, Calpulalpan, Zacatelco, Tlaxco, Contla de Juan Cuamatzi, Ixtacuixtla de Mariano Matamoros, Yauhquemehcan, Tetla de la Solidaridad y Papalotla de Xicohténcatl. Los demás municipios tienen de 6 para abajo.

LO QUE PT Y PVEM PIERDEN EN TLAXCALA: EL COSTO DE LA TRAICIÓN PERDONADA

El propio comunicador (que no vocero) del gobierno del estado, Antonio Martínez Velázquez, ya señaló que la gobernadora Lorena Cuéllar y los gobernadores de la Cuarta Transformación apoyarán a la presidenta en la promoción del Plan B. La señal es clara: en Tlaxcala, quien no se alinee, carga con las consecuencias.

Eso se llama suicidio político del PT y del PVEM con aplauso.

EL INE EN TLAXCALA: MENOS MÚSCULO, MISMO TRABAJO

La reforma original contemplaba un desmantelamiento más agresivo de la estructura territorial del INE.

El Plan B no elimina esa estructura, pero sí recorta el presupuesto general y limita los salarios de sus funcionarios.

En Tlaxcala, el INE opera con una Junta Local Ejecutiva y tres Juntas Distritales que organizan procesos electorales, cómputos distritales, capacitación ciudadana y certificación de asambleas de partidos.

El efecto acumulado es una institución con menos recursos para hacer el mismo trabajo en un estado que, aunque pequeño, tiene 60 municipios con geografía variada y una base electoral activa rumbo a 2027.

Menos presupuesto federal al INE se traduce en menor capacidad de respuesta local y en una elección competida, los detalles operativos deciden impugnaciones que seguramente se verán menguadas por la incapacidad operativa del órgano electoral y ¿Adivinen qué partido será el beneficiario?.

EL PREP Y LOS CÓMPUTOS: EL CAMBIO QUE MÁS IMPORTA Y MENOS SE DISCUTE

Hay un punto del Plan B que está pasando casi desapercibido en el debate público y que, para quienes conocemos la mecánica electoral, es el más delicado de todos.

La propuesta modifica el momento en que arrancan los cómputos formales; iniciarían en cuanto llegue el primer paquete electoral a los consejos distritales, en lugar de esperar al miércoles siguiente a la jornada electoral como ocurre actualmente.

Parece un detalle técnico mínimo, pero no lo es.

El PREP — Programa de Resultados Electorales Preliminares — es el mecanismo que permite a la ciudadanía conocer en tiempo real los resultados de una elección antes del cómputo oficial.

No es vinculante, pero es el principal instrumento de certeza pública, la reforma original buscaba eliminarlo.

El Plan B lo deja en pie, pero sí modifica la mecánica de los cómputos en un sentido que incrementa la presión operativa sobre los consejos distritales.

Iniciar los cómputos formales el domingo por la noche, cuando los funcionarios de casilla acaban de cerrar urnas, contar votos, empaquetar y enviar paquetes electorales, implica una carga que el sistema difícilmente absorbe con la misma calidad que hoy.

La presión aumenta, los márgenes de error también, y con ellos, la posibilidad de impugnaciones.

Y en una contienda reñida —como lo será Tlaxcala 2027, donde el empate técnico ya está documentado en nuestras propias mediciones de Rubrum y Analitika— cada hora de incertidumbre es combustible para la hoguera política.

Sin reservas: el Plan B no es una reforma menor. Es un rediseño de los incentivos del sistema político mexicano que concentra poder en quien ya lo tiene, reduce los espacios de negociación para los actores pequeños y debilita la autonomía técnica de los árbitros electorales.

En Tlaxcala eso se traduce en números concretos: 198 millones menos para el Congreso — casi la mitad de su presupuesto actual, las regidurías quedan como están en el mapa municipal, un PT y un PVEM que aprueban su propia marginación porque tal vez ya no les alcance para segundas regidurías, y un sistema de cómputo electoral que añade presión donde debería haber certeza.

La pregunta que nadie en la clase política local parece querer hacerse en voz alta es esta: ¿Quién gobierna mejor con menos contrapesos? La historia, mis amigos lectores, siempre ha respondido lo mismo.

NOMÁS POR JODER:

¿Cuántos diputados locales del PT tlaxcalteca que hoy aplauden el Plan B saben que están votando por su propia obsolescencia política? ¿O es que la comodidad del cargo presente vale más que la sobrevivencia de su partido a futuro?

Y ya que estamos: ¿Alguien le explicó al PVEM en Tlaxcala que aprobar la reducción de regidurías es firmar el acta de defunción de su única razón de existir en los municipios donde Morena les presta candidatos?

* Sartori, Giovanni. Partidos y sistemas de partidos: marco para un análisis. Alianza Editorial, 1980.

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Alejandro Aguilar Gómez, periodista y CEO de Grupo Monitor. Fundador del Colegio de Periodistas y Comunicadores de Tlaxcala A.C. Especialista en comunicación política, marketing electoral y tecnologías de opinión pública.

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