El PIB en caída libre
En medio de factores externos, como el conflicto en Medio Oriente y la agresiva política arancelaria de Estados Unidos, y factores internos como el estancamiento económico, la histórica deuda pública, la caída de la inversión fija, así como una crisis de inseguridad y certeza jurídica, el PIB nada más no levanta.
El desbordado optimismo de la Secretaría de hacienda, que prevé un crecimiento económico de entre 1.8 y 2.8% del Producto Interno Bruto, topa con pared, y aunque la presidenta ponga su mejor sonrisa y asegure que vamos a todas margaritas, la cruel y triste realidad es otra. No se crea aquella de que “vamos muy bien” y No Pasa Nada, cuando está pasando todo en el país.
Para especialistas, los primeros indicadores de 2026, advierten que el problema no solo es un desfase entre las perspectivas del gobierno y del mercado, sino un estancamiento económico prolongado que pone en riesgo y amenaza los objetivos del gobierno federal.
Y mire que las cifras del INEGI no mienten. Según esa institución, en el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto tuvo un mínimo crecimiento de 0.2% en términos anuales y se contrajo 0.8%, respecto al último trimestre de 2025. Quiúboles.
Ahí le va. De acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad, en un escenario de contracción económica en México, los ingresos públicos cayeron y el gasto creció, lo que provocó una ampliación del déficit presupuestario de 60.5%, respecto al mismo periodo de 2025. No sé Rick, pero creo que a la Secretaría de Hacienda no le cuadran las cifras.
El documento del IMCO detalla que los ingresos presupuestarios del sector público disminuyeron 0.7% real, impulsados por la caída de los ingresos tributarios y petroleros, y el gasto neto total aumentó 2.6% real.
Agárrese de dónde pueda. El IMCO precisa que debido a ello, el déficit presupuestario —que mide la diferencia entre los ingresos y el gasto total del sector público, incluyendo el pago de intereses de la deuda— ascendió a 207.3 mil millones de pesos, 60.5% mayor en términos reales que el observado en el mismo periodo de 2025 que fue de (124.0 mmdp).
Además de ese panorama nada bueno, hay que agregar que en la reciente Encuesta de Expectativas de Citi México, analistas privados redujeron a 1.2 por ciento su proyección de crecimiento del producto interno bruto para México en 2026.5.5
El reporte, elaborado entre 35 grupos de análisis de diferentes bancos, casas de bolsa, así como ‘traders’ (especuladores del mercado) y ‘brokers’ (intermediarios), el mayor pronóstico de crecimiento del PIB mexicano al finalizar 2026 es de 1.8 por ciento, previsto por Banorte.
En contraste, Banca Mifel y Signum Research proyectaron una subida de apenas 0.8 por ciento, lejos del rango estimado por el el gobierno mexicano de 1.8 por ciento y 2.8 por ciento.
Los encuestados también esperan que este jueves, el Banco de México proceda a un recorte de tasas de interés de 25 puntos base en la reunión de este 7 de mayo, luego de ser sorprendidos en su última decisión del 26 de marzo con un recorte inesperado de un cuarto de punto porcentual.
Así como para echarle limón a la herida, los analistas elevaron las expectativas para la inflación general para 2026 hasta una perspectiva de 4.35 por ciento, desde un 4.26 por ciento previo.
Para la inflación subyacente, que excluye productos de alta volatilidad como los energéticos, los analistas mantuvieron su estimación de 4.2 por ciento, mientras que Banxico espera alcanzar su meta del 3 por ciento en el tercer trimestre del año.
Lo que es una realidad es que la economía enfrenta un entorno de bajo crecimiento, con lo que difícilmente superara el 2% de crecimiento en el corto plazo.
Insistimos la inseguridad, la falta de dinamismo económico y condiciones tan elementales como la certeza y certidumbre jurídica, así como reglas claras para la inversión y efectivas políticas públicas, mantienen a la economía mexicana en la lona, aunque en Palacio Nacional se diga que tienen otros datos.
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