Exequias Sin Reservas al Dr. Alfonso Sánchez Anaya
Describir como todo mundo lo ha hecho, al Dr. Alfonso Sánchez Anaya, es quedarse desde lo marginal de un comentario superfluo, ajeno y hasta insensible de quien no lo conoció en persona ni tampoco conversó con él o tuvo alguna vez un punto de vista de cualquier cosa.
En lo personal, mi experiencia con Alfonso Sánchez Anaya, como gobernador y como reportero de la fuente del Ejecutivo (1999-2005), tuve la oportunidad de conversar con él en muchas ocasiones, siempre quería saber la opinión de los demás sobre acciones de gobierno y su impacto social, quería saber si lo que hacía estaba llegando a los más necesitados.
Sánchez Anaya no fue un gobernador común, siempre tuvo un liderazgo paternalista, honesto, convencido, como bien lo dijo hoy su hijo, Alfonso Sánchez García, de que el meyor legado era hacer un gobierno cercano a la gente y para la gente.
Y si, también dijo que lo que más quería después de su administración, era poder salir a las calles con la frente en alto, con la satisfacción del deber cumplido y así fue, en los rincones de todo este gran estado, dejó una huella honda en muchas personas, logró transformar la realidad de muchos tlaxcaltecas.
Por aquella época, mi cabeza en cierto pasquín de un cholulteca sin moral más que por el dinero de nombre Víctor Ángel García Limón, truncó mis sueños de reportero mediante un ardid que convenció a otro político de que el “daño” hacia su persona, era maquinado desde la mente perversa de aquél joven reportero que sólo obedecía a sus órdenes.
Desde su miserable óptica y amor por el dinero, se compró la línea editorial de ese periódico que hoy se sigue vendiendo al mejor postor, pero en esa época, sólo hubo una persona que entendió lo que me pasó y desde su posición, ayudó a un joven desempleado, padre de una bebé de pocos meses de nacida a mantener a su familia desde una posición de trabajo muy honorable y sobre todo, de alta responsabilidad.
Alfonso Sánchez Anaya, fue más que un político o gobernante, fue un ser humano que siempre supo que la política era una herramienta para ponerla al servicio de los demás y sus consejos siempre fueron más abiertos que inductivos, siempre motivando a la razón y a la evaluación de circunstancias.
Recuerdo con mucho gusto, que Maricarmen Ramírez, su viuda (de quien guardo un especial cariño), le leía de vez en cuando mi columna denominada en ese entonces Cuarto Poder, cuya característica siempre fue la ironía y el sarcasmo (cosa que no ha cambiado tanto cuando merece ser redactada así).
Incluso, en una ocasión el gobernador Sánchez Anaya, en una gira de trabajo en el poniente del estado me llamó la atención por haber pasado a altísima velocidad rebasando la caravana oficial de la gira, me dijo con afecto que él no quería que yo fuera la noticia, que yo debería seguir haciendo las noticias. Mi respuesta espontánea fue, gracias gobernador, pero yo necesitaba llegar antes que usted porque para mi, la foto del día, era la de usted siendo recibido por la gente del pueblo con una memelas (de salsa verde) recién hechas.
Su sonrisa ante tal respuesta fue que ya no condujera mi auto, un Tsuru color verde deportivo, a alta velocidad, que siempre podría buscar una mejor foto.
A Alfonso Sánchez Anaya se debe el eslogan de “Tlaxcala, Cuna de la Nación”, pero también el de transparentar los recursos públicos del gobierno para que la ciudadanía siempre supiera en qué se invertía cada peso.
No obstante, gracias a él, hoy existe la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), teniendo como predecesora a la Asociación Nacional de Gobernadores (ANAGO) cuya primera reunión nacional fue en este estado de Tlaxcala.
El gobierno del Dr. Sánchez Anaya fue tan plural, que su gobierno estovo compuesto de muchas personas que incluso participaron en las campañas de sus contrincantes, sobre todo el más férreo, Joaquín Cisneros Fernández.
Alfonso Sánchez Anaya, fue el referente nacional de que la izquierda sí podía gobernar y que lo hizo siempre con una alta transparencia y democracia participativa.
Tan participativa fue su democracia que las organizaciones civiles vivieron su época de oro, fueron tomadas en cuenta, se organizaron y presentaron proyectos sociales y comunitarios que el gobierno sanchezanayista financió para mejorar las condiciones de las comunidades.
Cómo olvidar el corte de las 3 de la tarde en las giras de todos los días para regresar a las redacciones, no porque el gobernador se hubiera cansado, sino porque los periodistas necesitábamos regresar a redactar las noticias, a revelar e imprimir fotografías y, en algunos casos, proponer desde la nota de primera plana hasta la organización de la información para publicar al día siguiente.
La memoria del gobernador Sánchez Anaya era tan prolija, que recordaba nombres y circunstancias de personas, familias y hechos que los distinguía, siempre tuvo un especial afecto por la vida en el campo, siempre tuvo presente la historia de nuestra entidad, siempre dio pie a la transparencia y a la rendición de cuentas, pero más aún, siempre fue un hombre que tuvo la mano extendida hacia los más necesitados.
Descanse en Paz, MVZ. Alfonso Abraham Sánchez Anaya.
Comentarios