Infancia conectada: La responsabilidad de los padres ante el uso del celular

Infancia conectada: La responsabilidad de los padres ante el uso del celular

Hoy el celular ya forma parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes, pero su uso sin límites está dejando de ser una simple costumbre para convertirse en un tema de salud y formación familiar

En México, la ENDUTIH 2024 reportó que 83.1% de la población de 6 años o más usa internet y 81.7% usa teléfono celular. Además, el promedio diario de uso de internet fue de 2.6 horas entre niñas y niños de 6 a 11 años, y de 4.7 horas entre adolescentes de 12 a 17 años; a nivel nacional, el promedio fue de 4.4 horas por día

No todo es negativo. Bien utilizado, el celular puede abrir oportunidades valiosas: acceso a información, apoyo escolar, comunicación con la familia, creatividad y contacto social. La propia Academia Americana de Pediatría reconoce beneficios como adquisición de conocimientos, nuevas ideas y mayor acceso a redes de apoyo e información útil para la salud 

Pero también hay costos claros cuando el uso se vuelve excesivo o sin supervisión: la evidencia muestra que las pantallas pueden afectar la calidad del sueño, dificultar que los adolescentes concilien el descanso y desplazar tiempo de juego, actividad física y convivencia familiar

A ello se suma que, en un estudio del CDC, los adolescentes con 4 horas o más de pantalla al día presentaron con mayor frecuencia síntomas recientes de ansiedad y depresión. Además, la OMS recuerda que 81% de los adolescentes en el mundo no cumple con la actividad física recomendada, y el sedentarismo agrava ese problema

Frente a esta realidad, no basta pedir más leyes o culpar a la tecnología: la primera responsabilidad está en casa porque los hijos se forman, ante todo, con ejemplo, límites, hábitos, diálogo y normas morales enseñadas por sus padres y la autoridad familiar no puede ser sustituida por el celular ni por las normas jurídicas. Educar sigue siendo, esencialmente, un deber del hogar

Los padres no pueden delegar la formación de sus hijos ni a la escuela ni al Estado, porque el carácter, los valores y el sentido moral de una persona se forjan primero en el hogar, bajo la guía responsable de la familia.

Gustavo Buenrostro

Presidente de Por Querétaro Todo, A.C.

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