La interna de Morena, el árbitro y las encuestas

La interna de Morena, el árbitro y las encuestas

En el proceso interno de Morena, hay quienes quieren endilgarle el paternalismo al Ejecutivo, hecho que únicamente pretende legitimar el intervencionismo del gobierno estatal en la contienda interna para decir ¿Ya ven como si es el gobierno quien está interviniendo?

Ante estos comentarios inocentes —o no—, surge la pregunta, ¿Quién diablos debe poner orden en esta guerra llena de estiércol por donde se le quiera ver?.

Porque no es suficiente ver comentarios en contra y a favor de adversarios como los que ya vemos cotidianamente en medios como los de Grupo Monitor, donde atacan a Alfonso Sánchez García y hablan favorablemente de Ana Lilia Rivera y viceversa.

Hasta donde hemos podido ver hay pautas en páginas de pseudo medios de comunicación en apoyo a uno y a otro, pero más desmedidamente hacia la senadora con licencia, no obstante la cantidad exacerbada de bots inundando las redes sociales locales, en las que el ciudadano promedio sólo actúa como espectador.

Aunque la autoría no requiera verificación hay un pseudo medio de comunicación llamado Mundo Político que carece de paternalismo o maternalismo, es más, ni de reporteros, pero se sabe que está patrocinado por un conjunto de gente sinvergüenza que le importa un comino generar una ola incontrolable de odio político en las redes sociales.

La polarización se ha extendido hasta la sociedad, basta ver las expresiones de personas de mucha estima sosteniendo conversaciones por defender los postulados de uno y otro.

Y la pregunta es la misma, ¿Quién debe ser el árbitro en esta justa que está fuera del calendario electoral y que representa el peor escenario preelectoral de la historia de Tlaxcala?

Honestamente no me importa qué suceda en otros estados —En los que seguramente es el mismo estercolero— pero lo importante aquí es hasta dónde queremos hundirnos los tlaxcaltecas en medio de este chiquero en el que ojalá fueran distintos partidos políticos, pero no, es solamente Morena Vs. Morena.

Los medios de comunicación somos inequívocamente parte de esta contienda de odio por Coordinación Estatal de Defensa de la Soberanía Nacional —irónicamente denominada así—.

Ojalá las redes sociales se limitaran a una guerra de desinformación, pero han hecho evidente que desde la ignominia hasta los perfiles propios, haya personas que pierden la compostura para expresar lo más bajo de sus sentimientos en contra de otros semejantes.

A todos los participantes se les olvida que no son las autoridades electorales quienes deben fungir como árbitros, porque esto que estamos presenciando no es una elección ni forma parte del proceso electoral.

Lo que estamos viendo es una contienda interna de Morena en la que su Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y su Comité Ejecutivo Estatal (CEE), están permitiendo debates a niveles de drenaje.

Urgen llamados a la unidad sin falsedades, urgen reglas claras, llamados y sanciones a quienes hacen campañas de odio y salpican heces al por mayor.

Urge que senadores y gobiernos estatales, legisladores y presidentes municipales saquen las manos del proceso interno de Morena.

Urge que dejen de sembrar odio entre tlaxcaltecas.

LAS ENCUESTAS COMO INSTRUMENTO DE PROPAGANDA

Entre el 22 de mayo y el 6 de agosto de 2026 se dieron a conocer trece mediciones cabeza a cabeza sobre la disputa interna de Morena en Tlaxcala entre Alfonso Sánchez García (Alfonso Sánchez García) y Ana Lilia Rivera Rivera (Ana Lilia Rivera Rivera), elaboradas por once casas encuestadoras distintas.

Si el ejercicio demoscópico cumpliera su función declarada —fotografiar con la mayor fidelidad posible el estado de una contienda— cabría esperar que, pese a los márgenes de error normales, las cifras convergieran hacia una tendencia reconocible.

No fue así. Lo que arroja la revisión de esas trece mediciones es, más bien, la evidencia de un mercado de cifras a la carta.

El dato más elocuente es el más simple, no existe un puntero estadísticamente estable.

Alfonso Sánchez García encabeza en las encuestas de CE Research y en el tracking CE/PLANE/FactoMétrica; Ana Lilia Rivera Rivera encabeza en Rubrum, Enkoll, Cripeso, SRC, IQ Comunicación y Emotegia; QM/Heraldo los coloca en empate técnico. Ambos aspirantes tienen, en algún momento del periodo, una encuesta que los declara ganadores con ventajas de más de veinte puntos.

El rango de resultados por sí solo delata el problema, a lo largo de estas semanas, Alfonso Sánchez García ha sido medido tan bajo como 13.4% y tan alto como 46.3%; Ana Lilia Rivera Rivera, entre 23.1% y 50.4%. Ninguna variable política explica oscilaciones de esa magnitud en cuestión de días.

Lo que las explica es que cada casa aplica su propio universo, su propia pregunta y su propia técnica de levantamiento —y, es difícil no sospecharlo, dan resultados favorables a sus propios clientes.

Julio, el mes del espejo

Si el patrón fuera ruido estadístico aleatorio, se diluiría con el tiempo, pero ocurre lo contrario, se agudiza.

En julio, dos mediciones consecutivas de Rubrum otorgan a Ana Lilia Rivera Rivera ventajas de entre 15 y 24 puntos, mientras que CE Research da a Alfonso Sánchez García una ventaja de 23.2 puntos apenas días después.

El 12 de julio, CE Research mide a Alfonso Sánchez García con 46.3% frente a 23.1% de Ana Lilia Rivera Rivera; el 24 de julio, Rubrum mide a Alfonso Sánchez García con 25.5% frente a 49.8% de Ana Lilia Rivera Rivera. Son, en esencia, dos elecciones distintas relatadas como si fueran la misma.

Este no es un desacuerdo sobre matices, es una contradicción frontal que confunde y hace dudar de que ninguna casa encuestadora seria puede sostener sus resultados sin que salte a la vista una intención distinta a la de medir.

Agosto, la ilusión de la "interna cerrada"

Llegado agosto, el empate técnico exacto de QM/Heraldo (27%-27%, 3 de agosto) de Javier Murillo y el estrechamiento registrado por Rubrum el 6 de agosto (38.3% para Alfonso Sánchez García frente a 45.7% para Ana Lilia Rivera Rivera, la brecha más corta de toda su serie) han sido leídos como el nacimiento de un relato de "interna cerrada".

Pero conviene no perder de vista que ese mismo mes, apenas un día antes, Emotegia coloca a Ana Lilia Rivera Rivera con 45.2% a nivel nacional y a Alfonso Sánchez García con apenas 29.3% —una brecha de dieciséis puntos, no de estrechamiento alguno—.

La "interna cerrada" no es, entonces, una tendencia consolidada, es una narrativa que algunas casas confirman y otras contradicen según convenga a la lectura que se quiera instalar.

El uso, no el dato, es la noticia

Lo revelador no es solamente la dispersión metodológica —que podría explicarse por diferencias técnicas legítimas—, sino el uso que cada bando hace de ella.

Cada campaña exhibe la encuesta que la favorece como prueba incontrovertible de que "va arriba", y descalifica la encuesta contraria tachándola de manipulada.

Ninguno de los dos bandos cuestiona la metodología de la encuesta que lo beneficia; ambos cuestionan, con el mismo vigor retórico, la metodología de la que lo perjudica.

Ese doble rasero es la firma inconfundible de la propaganda, la cifra deja de ser evidencia y se convierte en munición.

11 casas, 16 mediciones, cero consenso

Que once casas encuestadoras distintas —con marcas, metodologías declaradas y clientelas mediáticas diferenciadas— sean incapaces, en cien días, de coincidir siquiera en el orden de los dos contendientes no es una anomalía estadística, es un síntoma de que el mercado de encuestas en esta contienda no está sirviendo a los electores ni a la militancia interna, sino a las campañas que las encargan o que las difunden como propias.

Cuando la métrica de éxito de una encuesta no es su precisión predictiva sino su capacidad de viralizarse en el portal aliado correspondiente, la encuesta ha dejado de ser instrumento de medición para convertirse en pieza de comunicación política.

Esto no significa que toda medición sea deshonesta ni que la demoscopia carezca de valor, significa que, en el contexto específico de esta sucesión, el número publicado dice menos sobre la intención del voto que sobre la identidad de quien pagó el estudio o de quien decidió difundirlo.

La pregunta pertinente frente a cada nueva encuesta que circule en las próximas semanas no debería ser "¿quién va ganando?", sino "¿quién se beneficia de que esta cifra, precisamente esta, se conozca hoy?".

Mientras esa pregunta siga siendo más reveladora que la propia cifra, seguiremos frente a una guerra sucia de propaganda disfrazada de ciencia de datos, no frente a un ejercicio de medición.

 

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Alejandro Aguilar Gómez, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Altiplano, es periodista y empresario de medios con más de tres décadas de trayectoria. Fundador y CEO de Grupo Monitor, dueña de los portales de noticias Monitor Xpress y MX en la Noticia. Ha sido jefe de información en prensa escrita, director de noticiarios radiofónicos. Es Presidente Fundador del Colegio de Periodistas y Comunicadores de Tlaxcala A.C. y ha recibido 2 Doctorados Honoris Causa por su contribución al periodismo en México (UDS Global University campus Nuevo León y Colegio de Periodistas de Tamaulipas). Reconocido especialista en comunicación estratégica, marketing político y gestión de crisis, combina la praxis periodística con la consultoría política y la innovación en tecnologías de opinión pública. Certificado como Director de Comunicaciones StratCom 2026 campus Miami, Flo.

 

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