México vive una semana anticlimática: Maru, Rocha, la Cnte, Moodys, AMLO
José Luis Camacho Acevedo.
1.-En Estados Unidos están muy atentos a las formas en que el gobierno mexicano resuelva los problemas que representan casos como la que, en Washington, se considera una justicia selectiva a la hora de llamar a comparecer ante la FGR a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, y al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Observan un trato muy duro contra la mandataria chihuahuense, de extracción panista, a quien incluso la bancada de Morena en el congreso local de esa entidad pretende hacerle un juicio político.
Para Rocha Moya y los integrantes de su gobierno que fueron señalados por Estados Unidos como personas ligadas al crimen organizado, la FGR los citó aclarando que era solamente en calidad de testigos. Y además hizo el anuncio, que nadie le preguntaba, de que no existía ningua ficha Roja de la Interpol en contra de Rocha.
Por ello la opinión pública mexicana se mostró escéptica con esa conducta de la FGR y se generó un inesperado crecimiento de popularidad de Maru Campos, a quien ya se le considera víctima y perseguida de la 4T.
La visión de los más prominentes miembros del gobierno que encabeza Donald Trump, al igual que medios de comunicación como el NYT o Los Ángeles Times, es que México está atrapado por una serie de conflictos, políticos o sociales, que facilitan al crimen organizado seguir infiltrando gobiernos de todos los niveles.
No les interesa tanto que Maru Campos sea víctima o que Rocha Moya sea culpable, sino que les importan más los temas de confirmar que existe una eficacia de resultados en la coordinación entre les dos países en el combate a los narcotraficantes o en los resultados de las negociaciones comerciales.
En Estados Unidos están atentos a lo que hagan en sus respectivos frentes Omar García Harfuch y Marcelo Ebrard Casaubón.
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