PISA 2025, el espejo que México no puede seguir ignorando

PISA 2025, el espejo que México no puede seguir ignorando

Los resultados de PISA 2025 deberían provocar mucho más que una discusión educativa. Deberían obligarnos a preguntarnos qué clase de país estamos construyendo.

La evaluación de la OCDE mide a jóvenes de 15 años no solamente por aquello que pueden memorizar, sino por su capacidad para comprender, razonar, utilizar conocimientos y resolver problemas de la vida real. En México participaron 7,843 estudiantes de 297 escuelas, representativos de aproximadamente 1.58 millones de jóvenes escolarizados de esa edad. (OECD⁠)

El resultado es difícil de minimizar.

En matemáticas, solamente 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó cuando menos el nivel básico de competencia. El promedio de la OCDE fue 65%. Dicho de otra forma: siete de cada diez jóvenes mexicanos evaluados no demostraron las competencias matemáticas mínimas que PISA considera necesarias para desenvolverse ante problemas relativamente sencillos. (OECD⁠)

En lectura, apenas 50% alcanzó el nivel mínimo, frente a 69% en los países de la OCDE. En ciencias ocurrió prácticamente lo mismo: 50% contra 74%. Y en los niveles de excelencia —5 y 6— México registra prácticamente una ausencia de estudiantes, mientras el promedio OCDE alcanza 8% en matemáticas, 7% en ciencias y 6% en lectura. (OECD⁠)

No estamos hablando únicamente de calificaciones.

Estamos hablando de millones de futuros trabajadores, profesionistas, empresarios, servidores públicos y padres de familia que deberán competir en una economía dominada por inteligencia artificial, automatización, ingeniería, ciencia y tecnologías que exigirán exactamente las capacidades en las que hoy presentamos enormes carencias.

Además, el deterioro mexicano no comenzó con la pandemia. Respecto de 2015, la proporción de alumnos mexicanos con bajo desempeño aumentó 13 puntos porcentuales en matemáticas y ocho en lectura. La propia OCDE advierte que el deterioro educativo internacional es anterior al COVID y responde a problemas más profundos. (OECD⁠)

También existe desigualdad. Los estudiantes mexicanos pertenecientes al 25% socioeconómicamente más favorecido superaron por 68 puntos en ciencias al 25% más desfavorecido. La pobreza pesa; pero no puede convertirse en explicación absoluta ni en excusa permanente. (OECD⁠)

La OCDE identifica además una señal mundial alarmante: PISA 2025 registró los resultados promedio más bajos de su historia en matemáticas y lectura, y uno de cada cinco estudiantes de los países miembros presenta bajo rendimiento simultáneamente en ciencias, lectura y matemáticas. (OECD⁠)

México debe observarse dentro de esa crisis global, pero sin esconderse detrás de ella.

La educación no puede reducirse a cobertura escolar, becas, libros gratuitos o estadísticas de matrícula. Todo ello puede ser necesario, pero el verdadero resultado se mide en aquello que un niño aprende, comprende y es capaz de hacer.

Un país puede construir trenes, carreteras, aeropuertos, parques industriales y centros de datos. Pero ninguna infraestructura sustituye al capital humano.

El dato más preocupante de PISA no es que México esté debajo del promedio internacional. Es que millones de adolescentes están entrando a la vida adulta sin herramientas suficientes para comprender, calcular, razonar y competir.

La verdadera soberanía de una nación comienza en la inteligencia y formación de sus ciudadanos.

PISA 2025 nos está advirtiendo que México tiene una deuda enorme con ellos.

Y una generación que no educamos correctamente hoy será el país que tendremos que enfrentar mañana.

Gustavo Buenrostro

Pdte de Por Querétaro Todo, AC

Por Querétaro, Todo

@fansdestacados

 

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