Qué tiempos
Mañana se celebra en México “El Día del Niño”.
Ahhhh, cómo no acordarse de esa bella época que nos tocó vivir, en la que los maestros siempre esmerados y comprometidos nos festejaban en la primaria y hasta en la secundaria.
No había piñatas, ni hamburguesas, ni refrescos o jugos, tampoco festivales ni disfraces, ni mucho menos peinados “alocados” (extravagantes), ahora les llaman así, que por cierto son tendencia.
Lo que si había era armonía, solidaridad, respeto y un rico y suculento melón con nieve, una bolsa de dulces que atesorabas, así como una rebana de pastel, de acuerdo con el presupuesto del docente.
Además de tu melón, había tiempo para concursos de destreza y de agilidad mental.
La cereza era un cuento narrado por el maestro, con una destreza en la modulación de la voz, que despertaba nuestras emociones, nos envolvía y viajábamos al lugar referido, eran unos virtuosos.
Recuerdo que tampoco iban los padres. Nuestro festejo era en la intimidad de un aula con el maestro, donde se valía gritar y saltar, cantar y hasta declamar.
Esos maestros o maestras, que muchas veces la hacían de consejeros y psicólogos. Era otro el compromiso de los docentes.
Eran tiempos difíciles, pero muy alejados de lo que hoy viven los niños.
Guardo en la memoria que en las décadas de los sesentas y setentas, de niños queríamos ser bomberos, policías y militares. Había mucho respeto por ellos.
Durante esos años, sí bien había pobreza, no era tan lacerante como en la actualidad, comenzaba la expansión de la clase media, y eramos menos población.
Y ahí le va el dato. Al menos en la década de 1960, México tenía alrededor de 35 millones de habitantes, para la década de los setentas eramos poco más de 48 millones de personas.
Actualmente somos 133 millones de habitantes, con alrededor de 40 millones de niños.
Durante esas décadas fuimos mudos y ausentes testigos de acontecimientos que marcarían la historia de México.
A tantos años de distancia, hoy les deseo Feliz Día del Niño.
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