
¿Qué nombre le pondremos, "Matarile Rile Ron"?
Qué raro, ayer te vi pasar y al quererte llamar
La verdad,
Es para que te asombres
A pesar de lo mucho que te amé
¿Me puedes tú creer?
Se me olvidó tu nombre (Javier Solís)
Imagínate este escenario. Te llamas Juan y siempre te has llamado Juan. Si alguien en la calle dice “Juan”, tú volteas porque es tu nombre, aunque nadie te esté hablando a ti.
Lo mismo puede ocurrirnos a los mexicanos que nacimos en tierra azteca y nos dijeron “tú eres de México”.
Viene al caso tanto lío porque desde que tenemos de nuevo a Trump como presidente del vecino país del norte ya casi no sabemos ni cómo nos llamamos o cómo se llama nuestro país. Tampoco sabremos cómo nos vamos a llamar.
Parece de locos, porque habiendo tantos temas que abordar este del cambio de nombre es uno de los que más ha dado de qué hablar.
Todo empezó cuando a Donald Trump se le ocurrió cambiar el nombre de Golfo de México al de Golfo de América, porque éste era “hermoso y apropiado”. La idea en realidad era expansionista y comercial: el estadounidense anunció que tenía proyectos de explotación petrolera en la zona.
No faltó mucho para que Google Maps anunciara el cambio de nombres, tal como lo pidió el nuevo habitante de la Casa Blanca. Todo este asunto no es menor. Tanto la presidenta de México como usuarios de redes sociales y uno que otro opinador (voluntario o a sueldo) han puesto el grito en el cielo y la empresa tuvo que salir a explicar lo ocurrido.
“Cuando los nombres oficiales varían entre países, los usuarios de Maps ven el nombre oficial local. En el resto del mundo, todos ven ambos nombres. Esto también se aplica en este caso”, se puede leer en el comunicado de Google Maps.
En síntesis, allá en Estados Unidos se llama Golfo de América y aquí Golfo de México.
Esto no le gustó a la presidenta Sheinbaum y pidió, mejor dicho, exigió a Google una explicación contundente sobre el tema, de lo contrario, acudirá a los tribunales.
"Si es necesario presentaremos una demanda civil", afirmó la mandataria federal, quien asegura que el mapeo de Google vulnera nuestra soberanía y agregó que el Golfo de México se llama así desde 1607 y está reconocido por las Naciones Unidas.
Pero ahora no solo estos nombres están en disputa. La diputada panista Kenia López Rabadán propuso una iniciativa de reforma para que en lugar de llamarnos Estados Unidos Mexicanos, el nombre de nuestro país fuera México, a secas.
A través de un comunicado López Rabadán dijo que el nombre de la nación “otorga identidad y arraigo” por lo que consideró importante modificarlo.
De prosperar esta iniciativa, nuestro país tendría un nuevo nombre, que se suma a los que ha tenido. Antes de la conquista española se llamaba Anáhuac, que en Náhuatl significa "tierra rodeada de agua”, y después de la llegada de los españoles se nombró Reino de la Nueva España. Con el paso de los años nos han identificado como América Mexicana, Imperio Mexicano, Nación Mexicana, República Mexicana. Todos suenan bien pero desde 1917 nos llamamos Estados Unidos Mexicanos, porque la primera constitución establecía que el país era una federación de estados soberanos, como Estados Unidos.
Si seguimos aumentando la lista de inconformidades, al rato cada una de las entidades federativas cambiarán de nombre. A nivel local ya se puso de moda rebautizar las colonias. Ahí tienen la bronca que hay en Tultitlán porque hay calles que de repente se llamaron “Me canso ganso”.
No tiene ni dos meses que Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos y, además de los aranceles, (conflicto que sí nos puede poner de cabeza) estamos entrampados en estas discusiones que por lo visto, serán una de tantas que tendremos que aguantar. Todo se puede esperar de un megalómano como él.
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