
Utopía en Corregidora: ¿Cambio real o simulacro político?
“Cuando la inspiración se convierte en imitación, la política pierde su esencia transformadora.“
En política, no basta con copiar lo que funciona en otro lado y esperar que tenga el mismo efecto. Cada territorio tiene su historia, su identidad y sus necesidades particulares. Por eso, cuando el alcalde de Corregidora, Chepe Guerrero, anuncie la presentación del programa Social Pilares, un programa inspirado en Utopía de Clara Brugada en Iztapalapa, la pregunta es inevitable:
¿Será un proyecto real de desarrollo comunitario o solo una estrategia de marketing político?
Quienes conocemos Utopía sabemos que no se trata solo de infraestructura, sino de una transformación social con enfoque feminista e inclusivo, diseñado para reducir desigualdades y mejorar la calidad de vida en zonas de alta marginación. En Iztapalapa, las Utopías son espacios de desarrollo comunitario creados para los sectores más vulnerables, ofreciendo desde educación y cultura hasta deporte y atención a la violencia de género.
Ahora, en Corregidora, la gran incógnita es ¿cómo será Pilares? ¿Tendrá un enfoque de equidad o solo será una versión diluida y despolitizada del modelo original?
¿Qué necesita Corregidora?
Corregidora no es Iztapalapa. El municipio tiene otra dinámica social, económica y política. Mientras que en Iztapalapa el rezago social es un problema histórico, en Corregidora la narrativa del gobierno panista se ha centrado en una visión tecnocrática, crecimiento urbano y la eficiencia administrativa. Sin embargo, la expansión del municipio, la autorización sin orden de colonias y condominios ha generado nuevas desigualdades:
• Colonias con carencias de infraestructura básica.
• Falta de espacios públicos y comunitarios accesibles.
• Crecimiento urbano sin una planificación equitativa.
• Un municipio desforestado, sin arboles y áreas verdes para la familias.
Si Pilares busca realmente transformar Corregidora, debe atender estos problemas con una visión social, no solo con una lista de obras públicas.
Utopía es feminista, ¿lo será Pilares?
Uno de los pilares más importantes de Utopía es su perspectiva feminista. En una alcaldía con altos índices de violencia de género, Clara Brugada diseñó espacios donde las mujeres no solo son beneficiarias, sino protagonistas. Se crearon centros de atención a la violencia, programas de empoderamiento y espacios seguros donde las mujeres pueden desarrollarse sin miedo.
En Corregidora, este enfoque es fundamental. Sin embargo, el PAN nunca ha sido un partido que abrace abiertamente la agenda feminista, lo que deja dudas sobre la verdadera naturaleza de Pilares.
Si el gobierno de Chepe Guerrero quiere que Pilares tenga impacto real, debe garantizar que estos espacios incluyan servicios especializados para mujeres y políticas de equidad de género. No basta con construir un centro comunitario sin un plan claro para atender la violencia, fomentar la participación de las mujeres y garantizar su acceso a oportunidades.
Si Pilares omite la perspectiva de género, no solo será una mala copia de Utopía, sino un intento de apropiación sin sustancia.
Inclusión y desarrollo comunitario: el reto de Pilares
Utopía no es solo un proyecto de infraestructura, es un modelo de desarrollo comunitario. En Iztapalapa, la comunidad participa activamente en el diseño y uso de los espacios, generando sentido de pertenencia y apropiación social.
La gran pregunta es ¿Pilares permitirá esa participación ciudadana o será un proyecto vertical impuesto desde el gobierno?
Si Pilares quiere ser un verdadero referente, debe:
1. Incluir a la comunidad en su diseño y gestión.
2. Garantizar acceso universal sin exclusión social.
3. Desarrollar programas adaptados a las necesidades locales.
Si el PAN solo construye infraestructura sin generar comunidad, Pilares fracasará en su intento de replicar Utopía.
¿Puede el PAN apropiarse del discurso social?
El PAN ha sido históricamente un partido de derecha con una visión tecnocrática de privatización de los servicios públicos. Sin embargo, el crecimiento de Morena ha obligado a los panistas a incorporar discursos de inclusión y desarrollo comunitario que antes les eran ajenos.
El reto para Chepe Guerrero es demostrar que Pilares no es solo una estrategia para capitalizar el éxito de Utopía sin entender su esencia. Si Pilares ignora la inclusión social, la equidad de género y la participación comunitaria, será evidente que se trata solo de una estrategia electoral y no de un cambio real en la visión del PAN.
Pilares, ¿innovación o simulacro?
En los próximos meses, la presentación de Pilares será una prueba de fuego para el gobierno municipal. ¿Será un verdadero proyecto de transformación social o solo una estrategia de marketing político para competir con Morena?
El secretario de Desarrollo Social de Corregidora, Germán Borja, será el encargado de la implementación de Pilares, así lo a comentado. La pregunta clave es si su equipo, chicos bien, tendrán la sensibilidad y el conocimiento necesarios para aplicar un programa de inclusión y armonía social sin que se diluya en la retórica y la simulación.
Si el PAN en Corregidora quiere que Pilares tenga un impacto real, debe dotarlo de identidad propia, incluir un enfoque feminista e inclusivo, y permitir que la comunidad sea el motor del proyecto.
Si solo se trata de una mala copia de Utopía sin contenido social, la ciudadanía lo notará y el PAN habrá desperdiciado una oportunidad clave para demostrar que puede gobernar con una visión de futuro.
Al final, no gana quien copia mejor, sino quien entiende la realidad y propone soluciones auténticas.
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